María Rey, jefa de producción

Bruno Velasco, ayudante de dirección

En nuestro corto no había jabalís, el animal enloquecido era yo. Y Bruno llegó con el recambio perfecto de baterías. Se lo dije mil veces y se lo vuelvo a decir desde aquí: sin él no hubiera llegado, ni de broma, a la fecha de rodaje que me propuse. La preproducción fue bastante precipitada, pero Bruno llegó a mi casa con ese calendario de producción mítico (al que tengo tanto cariño que todavía tengo colgado en la pared) y me ayudó a organizar el caos que tenía en la cabeza, aportando mil ideas y soluciones. Muchos viajes en coche, muchas llamadas de teléfono, mucho hacer de psicólogo para el director. Creo que le volví la cabeza loca. Probablemente tuvo ganas de crujirme a hostias en algún momento, como el otro. No queda más remedio que perdonarle que sea Géminis… Puto Géminis, como él mismo dice. Gracias por salvarme la vida, una vez más.
Juan de Andrés, director de fotografía
María (la de tres párrafos más arriba) le pasó el guión del corto al (muy admirado por mí) director de fotografía Javier Salmones y éste nos recomendó a uno de los operadores de cámara de La Fuga. Me reuní con Juan y en el primer contacto me sentí muy cómodo, parecía que estábamos en la misma longitud de onda. Conforme fue comprobando lo reducido de nuestros medios, Juan fue desanimándose y esa coincidencia de criterios fue mermando. Pero se mantuvo firme en su compromiso y en nuestras innumerables reuniones de preproducción captó a la perfección el estilo que yo quería impregnarle al corto, lo que en rodaje facilitó el trabajo enormemente. No siempre estuvimos de acuerdo, pero al ver el resultado no puedo más que agradecerle todo lo que hizo. A pesar de nuestros más y nuestros menos, es de rigor reconocer que Juan me sacó las castañas del fuego en momentos críticos, momentos en los que por mi inexperiencia no di la talla como director. Sé que la falta de medios le causó muchísimos dolores de cabeza, tantos como a mí verle descontento. Me partía el alma, sin exagerar. Pero al final todo salió a pedir de boca. Es un excelente operador y le ha dado un plus de calidad al corto acojonante. Gracias a su labor no creo que nadie, absolutamente nadie, advierta el poco dinero que tuvimos para rodar. Además, tiene la sonrisa (masculina) más bonita del rodaje. Lástima no haberle visto sonreír más…
Igrey G. Maicas, decoración y supervisora de vestuario
Si con alguien fui injusto durante el rodaje fue con la dulce Alicia (que ese es su primer nombre, por el que todo el equipo la llamaba, y bien bonito que es). Hizo ella sola el trabajo de, por lo menos, tres personas. Nunca la veías sentada, todo lo contrario, siempre moviéndose, siempre con algo en la mano, sin parar de currar. Y no hay cosa que se agradezca más en un rodaje en el que se va escaso de tiempo y personal. ¿Y cómo se lo pagué, fundamentalmente los dos primeros días? Siendo un energúmeno que por un cruce de cables de tirano de tercera regional escogió al miembro más angelical del equipo para hacerle blanco de sus iras. Le pedí perdón en privado, en público y se lo vuelvo a pedir desde aquí. Lo siento, de verdad. Te lo digo decoración, digooo, de corazón. Si te han quedado ganas de repetir, yo estaré encantado de volver a contar contigo.
Esto es todo por hoy, amigos. ¡Pronto más perfiles antológicos del mítico equipo de La primera noche!